
Organizaciones no gubernamentales (ONG) / Médicos del Mundo (España).- Médicos del Mundo facilita alimentos y agua. Uno de los integrantes del grupo habría muerto a causa de la deshidratación y otras dos personas se encuentran en estado grave. Desde el viernes 25, un grupo de 53 personas inmigrantes subsaharianos permanecen en la zona fronteriza conocida como Kandahar, una franja de apenas cinco kilómetros cuadrados, auténtica tierra de nadie entre el sur del Sáhara Occidental y el norte de Mauritania. Se trata de un grupo de inmigrantes procedentes de seis países que habrían sido expulsados por las autoridades marroquíes. Según explicaron a Rashid Sheriff, coordinador de Médicos del Mundo en Noadihbou, este grupo habría partido de la localidad mauritana en cayuco el pasado sábado 19 de agosto con destino las islas Canarias. “Al parecer - expone Rashid – el capitán perdió el rumbo y estuvieron dando vueltas en alta mar hasta acabar en la costa sur del Sáhara Occidental”.
Allí, fueron apresados por la gendarmería marroquí que los retuvo durante tres días, periodo tras el cual fueron llevados en camiones hasta la frontera donde fueron expulsados sin comida ni agua en la mañana del viernes.
Según el relato de los inmigrantes, ese mismo día, alrededor de las dos de la tarde, uno de los integrantes del grupo murió. Cuando el equipo de Médicos del Mundo llegó a la zona la noche del viernes al sábado, encontró el cadáver de un ciudadano de Mali y a otras dos personas en un estado avanzado de deshidratación. “Las dos personas enfermas estaban tan agotadas que tuvieron que ser sus compañeros los que les ayudaran a beber y comer”, expica Rashed.
El coordinador y el logista de Médicos del Mundo desplazado a Kandahar les entregaron alimentos, agua y linternas para pasar la noche. “Nuestra presencia en medio de la noche levantó, en cierta medida, el ánimo de los migrantes que se creían abandonados del mundo”. El sábado y el domingo los equipos de Médicos del Mundo volvieron a la zona y les facilitaron víveres, agua, material para la higiene personal y plásticos para la construcción de refugios.
El grupo está integrado en su mayoría por ciudadanos de Mali aunque también hay migrantes de Senegal, Gambia, Costa de Marfil y Guinea Conakry. “Según sus testimonios, muchos de ellos habían pasado entre uno y dos meses en Noadhibou antes de embarcar en cayuco rumbo a Canarias”, informa Rashed Sherif.
No es la primera vez que ciudadanos subsaharianos son expulsados en esta zona inhabitada. Así ocurrió a finales de junio cuando cinco marineros subsaharianos fueron expulsados por la Gendarmería marroquí a esta zona conocida como Kandahar. Allí permanecieron durante 22 días, durante los que Médicos del Mundo estuvo prestándoles atención médica y provisión de alimentos, agua y refugio. El desbloqueo de la situación y su repatriación sólo fue posible gracias a la colaboración de las autoridades mauritanas y tras realizar múltiples gestiones con las autoridades marroquíes y mauritanas.
