
Medios alternativos / Canarias Insurgente.- El día 30 de julio, otra masacre fue cometida en el Líbano: más de 60 civiles, entre ellos 37 niños, fueron asesinados por bombas israelíes mientras dormían en albergues en la ciudad de Qana. Murieron no muy lejos de la gran sepultura que abriga los cuerpos de 106 civiles quemados en un pasado ataque israelí, de abril de 1996, dentro de un albergue ofrecido por un batallón de la ONU.
En respuesta a estas noticias terribles, la única decisión sensata que debe ser tomada inmediatamente es la de un cese al fuego.
Un cese al fuego permitiría que la ayuda humanitaria llegue a las víctimas inocentes, que los cuerpos sean enterrados en lugar de ser comidos por perros, y que los problemas subyacentes sean negociados y eventualmente resueltos. Más victimas solamente pueden producir más odio.
En los últimos días, la Unión Europea, Estados Unidos y el Reino Unido le prometieron ayuda al Líbano para la reconstrucción de su infraestructura y ayuda humanitaria para cerca de 80 mil personas desplazadas internamente y para los "corredores humanitarios", pero en seguida dejaron de pedir el cese al fuego. Eso alentó a Israel a continuar con su "misión" de hacer cumplir unilateralmente la resolución de desarmar al Hezbolá. Con esa misma lógica, el Hezbolá podría argumentar que es su misión hacer cumplir las varias resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que demandan a Israel que se retire de los territorios palestinos ocupados y que se implemente el derecho a retornar de los refugiados palestinos.
El día 27 de julio, el ministro de Justicia de Israel, Haim Ramon, dijo que Israel dio suficiente tiempo a los civiles para abandonar el sur del Líbano. "Todos aquellos que están ahora en el sur del Líbano son terroristas que están relacionados de alguna forma al Hezbolá", dijo, según la BBC. La misma estrategia es utilizada actualmente en la Franja de Gaza, donde se le pide a poblaciones de los campos de refugiados y regiones vecinas que abandonen sus hogares. Esto representa una punición colectiva descarada sobre poblaciones enteras.
La escalada de violencia en el Líbano no puede resolverse unilateralmente con la autoproclamada justicia de las partes. La paz se negocia entre enemigos, no con amigos. Y el primer paso de cualquier negociación es el cese al fuego. ¿O todos los niños tienen que morir para que no se vuelvan "terroristas"?
Un año atrás, el primer ministro del Reino Unido defendió la inclusión en el mandato de la ONU de la "responsabilidad de proteger a las poblaciones del genocidio, crímenes de guerra, limpieza étnica y crímenes contra la humanidad". Sin embargo la ONU, la Unión Europea, Estados Unidos y el Reino Unido fallaron en su responsabilidad de proteger a los niños libaneses y palestinos. Así como también, en condenar claramente los recientes actos criminales de Israel [...]
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domingo Agustìn Burgos Almonte — 08-08-2006 23:25:47
