Un alba para Nuestra África.

Archivado en Internacional • Fecha: 15-07-2006 06:39:29

Medios alternativos / Trabajadores digital.- Juan Dufflar Amel. Con una historia común de siglos de esclavitud, colonialismo, neocolonialismo, guerras de rapiña, subdesarrollo y pobreza, África y América Latina constataron en la cumbre de presidentes de la Unidad Africana (UA), celebrada recientemente en Banjul, Gambia, el carácter natural de la alianza entre ambos continentes.

Los resultados de este encuentro se consideran muy esperanzadores, a pesar del despectivo pesimismo con el que sus antiguas y nuevas metrópolis expoliadoras suelen acoger y valorar los ingentes esfuerzos que los nuevos líderes africanos llevan a cabo para lograr el renacimiento del continente.

La agenda de la UA, además de emplearse a fondo en las dificultades y retos que afronta el África subsahariana, agravados por la globalización neoliberal, sentó un precedente inédito al vincular a su reunión la participación del presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, generadora de una relación de mayores perspectivas y mutuos beneficios en la colaboración Sur-Sur, en el ámbito de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).

Al reafirmar la identidad de intereses, sueños y anhelos entre los pueblos de ambas importantes regiones geográficas, víctimas de la insaciable voracidad e inhumana explotación de Europa y Estados Unidos, el mandatario venezolano instó a los gobernantes africanos a fortalecer sus lazos con América Latina para hacer frente a sus depredadores imperialistas.

Como medidas prácticas para una integración africano-latinoamericana, Chávez propuso la creación de una organización financiera común -el Banco del Sur-; la de una empresa para la producción y comercialización conjunta de los recursos energéticos, y compartir los servicios de Tele Sur para contrarrestar la nefasta influencia de las campañas de los grandes medios capitalistas de información.

La cita presidencial pasó revista a los avances obtenidos en la mediación de la UA para poner fin a los conflictos internos que asolan la región con su drástica secuela de millones de muertos, y contribuir a lograr la paz y la estabilidad.

Los mandatarios africanos consideraron también el estado de los planes establecidos para abordar la tragedia de la pandemia del SIDA, que cobra un innumerable número de víctimas anualmente, carentes de atención sanitaria y sin acceso a los medicamentos controlados por la grandes consorcios capitalistas.

El debate sobre la grave crisis económica que persiste en el África subsahariana y las acciones adoptadas para hacerle frente, fueron objeto de un profundo análisis por parte de los jefes de estado o de gobierno que conforman la UA, constituida en julio del 2002., en Durban, Sudáfrica, en sustitución de la Organización de la Unidad Africana (OUA).

Al respecto, tomaron en cuenta los resultados de la Nueva Política Económica para el Desarrollo de África (NEPAD), que si bien no han logrado satisfacer todas las expectativas, muestra avances en la implementación de un orden económico más justo para el sufrido continente, en el que más del 50% de sus 800 millones de habitantes subsisten con menos de 80 centavos de dólar por día.

Con el 10% de la población del planeta, África registra apenas el 1% del producto interno bruto (PIB) global, participa con el 2% en el comercio mundial y su deuda externa supera los 500 mil millones de dólares.

Mientras, Estados Unidos y la Unión Europea se disputan los estratégicos recursos energéticos del África subsahariana, asignándole el papel de reservorio de materias primas, mano de obra barata y mercado para sus productos manufacturados.

“Los acontecimientos del 11 de septiembre y la necesidad de reforzar su capacidad para desarrollar la guerra global contra el terrorismo y levantar su economía”, señalan especialistas, llevaron a la Administración estadounidense encabezada por el presidente George W. Bush a rediseñar los intereses geopolíticos de los Estados Unidos hacia África subsahariana, considerada potencialmente importante por un recurso estratégico y energético: el petróleo.

El candente tema de la denominada “inmigración selectiva”, propugnada por Francia y aplicada desde hace años por Estados Unidos, concitaron el repudio de los gobernantes africanos, que la consideraron como “un nuevo tráfico de cerebros”.

Este engendro va encaminado a aceptar sólo a trabajadores especializados o con alta formación procedentes de países africanos.

Cada año, y a través de los denominados programas Green Card Lottery y Highly Skilled Migrant Programme, británicos, y los establecidos por Estados Unidos, más de 70 mil africanos bien calificados abandonan el continente, privándolo de sus mejores cerebros e incentivando su pobreza y atraso social.

A su vez los infelices subsaharianos que asaltan los muros de Ceuta y Melilla para escapar del desempleo y de la miseria, son encarcelados, maltratados y deportados a sus países de origen.

África y América Latina padecen al unísono esta “fuga de cerebros” incitada por Occidente, que las despoja de sus profesionales, especialistas y demás personal de alta calificación.

Razón, además, para que una integración entre ambos continentes, como la propuesta por Venezuela en la Cumbre de la UA, permita que con una mayor cooperación bilateral, el ALBA irradie también con su promesa de mejor futuro a Nuestra África.

Escrito por Prensa Alternativa
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