La amenaza se llama Bush.

Archivado en Internacional • Fecha: 26-04-2006 07:28:00

Medios alternativos / Guerrillero.- Marlon Rodríguez Estupiñán. George W. Bush, el genial presidente de los Estados Unidos con una elevadísima cifra de impopularidad mundial, sigue hablando de seguridad nacional para tratar de justificar sus guerras y ataques de todo tipo contra otras naciones independientes.

Ya casi nadie le cree en el planeta, pero contra viento y marea el gran emperador de la Casa Blanca continúa mintiendo e intentando confundir a la opinión pública internacional para imponer su política de matar a toda costa y llenar de dinero sus bolsillos y los de algunos grandes empresarios que lo apoyan porque se benefician con la destrucción y la miseria de otros.

Muchos estadounidenses están convencidos de que el verdadero peligro para la seguridad nacional es el propio Bush, pero están tardando demasiado para expulsarlo del Gobierno y eso es fatal para todos los habitantes de la Tierra, ahora más contaminada que nunca.

Resulta que promotores de la salud, la educación y la cultura como Chávez y Fidel, ambos incansables luchadores por el bienestar de la humanidad, son “desestabilizadores” para el “rey de la democracia”.

Si algo están desestabilizando los mandatarios de Venezuela y Cuba, junto a otros hombres progresistas, es el hambre, el analfabetismo, la miseria, la injusticia, la insalubridad y las enfermedades curables que abundan en la mayoría de los países del tercer mundo gracias a la “estabilidad” que le imprimen a esos padecimientos imperialistas como Bush y sus seguidores.

Nadie en Estados Unidos debe subestimar las intenciones que se esconden tras cada mentira. Así se fabricó la guerra contra Iraq y ahora regresan de ese país los cadáveres o cuerpos mutilados de miles de soldados, así como enfermos mentales sacudidos por los horrores del crimen contra niños, mujeres y ancianos inocentes.

Ninguna madre norteamericana debe olvidar, ningún padre tampoco, que la próxima víctima de una política loca, agresiva e injustificable puede ser su hijo, o nieto, o vecino, o quizás simplemente amigo pero joven y humano.

Caen o sufren los norteamericanos por una causa que sólo beneficia a los poderosos; ¡esa es la gran verdad de las guerras en Afganistán e Iraq, y de las operaciones militares en otros lugares del mundo donde pudiera reinar la paz!

En nombre de la libertad y la democracia Bush y otros ambiciosos atacan, señalan, cuestionan, tergiversan, difaman, torturan, encarcelan, multiplican el hambre y las enfermedades, matan. Ahora apuntan hacia Irán, Corea del Norte y otros, pero nunca se miran por dentro.

¿Acaso los afectados por el huracán Katrina fueron protegidos por su Gobierno con la intensidad que requerían antes o después de la catástrofe? ¿Están haciendo lo suficiente contra el tráfico de drogas, la corrupción y otros males que hunden a la sociedad estadounidense?

Evidentemente no, porque los intereses de Bush y su camarilla están precisamente en la guerra, el presupuesto militar y otras fórmulas de aumentar sus ingresos financieros personales, muy distantes de las necesidades de gran parte de la población.

Los negros, los humildes y hasta la clase media no representan nada para los inquilinos de la Casa Blanca, donde claramente las decisiones se corresponden con los anhelos, aspiraciones y el apetito de los multimillonarios que quieren más y los dueños del poder político.

Está claro entonces que el mayor peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos, y para la del mundo, se llama George W. Bush y sus más cercanos colaboradores, quienes no arriesgan un dólar propio por la vida de miles de personas.

La carga explosiva suficiente para exterminar a la humanidad está ahí, con el tiempo como detonante. Y ¿hasta cuándo?

Escrito por Prensa Alternativa
(0) Comentarios • (0) ReferenciasEnlace permanente


Referencias (URL para referencias)


Comentarios


Comentar



Recordar datos




Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons
Prensa Alternativa (Icod de los Vinos) - Tenerife | 2005 - 2006 | Aviso legal | +