Mercadona se instala en la Avenida de los Principes de España una de las principales arterias de acceso y salida del municipio -ocupando la planta baja de un edificio con tres portales, los números 9, 11 y 13 así como las plantas -1 y -2 donde se encuentran parte de los aparcamientos y ultimamente también las neveras del hipermercado, se le habilitó dos pasos de peatones (uno de ellos en una curva, con el consiguiente riesgo para los peatones al utilizarlo) -con la connivencia del Ayuntamiento icodense- con la única finalidad de dar acceso a dicho negocio y a otro aparcamiento al otro lado de la avenida, interrumpiendo la normal fluidez del tráfico en esta vía -arteria principal- de entrada al casco del municipio, lo que entorpecía la ya precaria fluidez circulatoria preexistente.
Después de un "desencuentro" -que raro- entre Ayuntamiento y Cabildo, se elimina por parte de este último el paso de peatones y se reduce el ancho de las aceras. Al cabo de unos pocos meses se instalan semaforos en el paso de peatones -antes eliminado- a la salida del supermercado habilitados para ser activados por los usuarios para acceder a uno de los aparcamientos de esta empresa al otro lado de la vía, hecho este que detiene la circulación de vehículos en ambos sentidos en intervalos de pocos minutos.
Esto hace que el problema de las retenciones se agraven aún más si además añadimos que a la Av. Principes de España confluyen varias vías como: Calle Julio Arencibia con salida hacía la izquierda y derecha de la Av. veinticinco de Abril (que también soporta numerosas retenciones) que a su vez conecta con Principes de España, calle León Padilla, calle Guillen, calle Cecilio montes (doble dirección), Barranco Preceptor (doble dirección), aparcamientos de mercadona en ambos lados de la vía, entradas y salidas a la estación de servicio DISA, entradas y salidas al Paseo de La Centinela, entre otras...
Para recorrer aproximadamente un kilometro se tarda una media, en las horas puntas, de más de veinte minutos. Todo esto hace que el tráfico en el interior del casco -calle de San Agustín- también se colapse. El malestar ante este tipo de actuaciones va "in crescendo" ante la pasividad -atasco, embotellamiento- de los responsables de la coordinación del tráfico rodado en Icod. Esta historia de tan rocambolesca, resulta harto dificil describirla.
Javier González | Un ciudadano icodense
