Ramón Afonso / Canarias Semanal.- Recientemente, el presidente del PP en Canarias, José Manuel Soria, reclamaba la intervención de la Armada española, para interceptar a las 'pateras' que llegan hasta nuestras costas. Esta propuesta, dice nuestro colaborador Ramón Afonso, es comparable a la operación que ha puesto en marcha Marruecos, expulsando a los africanos negros al desierto sin pan ni agua. Aunque en este caso el destino de los inmigrantes sería el agua del océano. Pero no sólo los dirigentes del PP muestran su verdadera cara al enfrentar el drama de la inmigración. En el presente artículo, Afonso recuerda la hipocresía y el doble discurso de no pocos políticos y empresarios.

¡Que vienen los pobres! Si en Ceuta y Melilla el ejército español y el marroquí tiran a matar impunemente, en Canarias los fascistas del Partido Popular reclaman insistentemente la intervención de la ociosa Armada Española que pastorea su aburrimiento en los muelles de la Naval de las Palmas de Gran Canaria. El presidente del PP en Canarias, José Manuel Soria, afirma que si “las mafias de las pateras” se encuentran, una y otra vez, con algún navío de guerra español en su camino hacia las costas canarias acabarán por poner las barquillas rumbo hacia otras latitudes. De esta sencilla forma los canarios nos libraríamos del lamentable espectáculo de tanto ahogado en nuestras playas y, además, se eliminaría la delincuencia que genera la llegada de tanto muerto de hambre.
La idea es comparable a la operación que ha puesto en marcha Marruecos tras la cumbre de Sevilla expulsando a los africanos negros al desierto sin pan ni agua, aunque aquí en vez de la arena su destino sea el agua del océano. El SIVE y la Guardia Civil no bastan para aislarnos de la miseria circundante y parece que la utilización de aviones espías no tripulados tampoco, según los dirigentes del PP lo único que nos puede salvar es el blindaje militar del archipiélago. Esta propuesta no es nueva, hace algunos años Domingo González Arroyo, “ilustre” ultraderechista apodado “El marqués de La Oliva”, siendo Senador del PP por Fuerteventura ya clamaba “A mí la legión, que vienen los negros”. Hoy, presidiendo el PP de Fuerteventura y con acta de parlamentario autonómico, corea con fuerza la solución militarista de su “boss”. Ellos saben perfectamente que el Derecho Internacional no ampara su propuesta, pero poco les importa formular soluciones imposibles si con ellas se hacen con unos votos de la creciente calaña racista isleña, mientras que al mismo tiempo dan rienda suelta a sus más íntimos deseos de limpieza étnica.
Juan C. Alemán, Secretario General del Psoe canario, en un torpe intento de réplica, ha declarado que la política de inmigración del PP es “disparar a los inmigrantes que llegan a las costas del archipiélago” ¿No es eso lo que hizo el ejército español en Ceuta? ¿Cómo un país democrático y la sacrosanta UE confían a un gobierno dictatorial y asesino la custodia de personas cuyo único delito es ser pobres? ¿Cómo es posible considerarse garantes de los derechos sociales en España y, al mismo tiempo, cómplices de la criminal monarquía alauita? ¿Si es cierto que se envía al ejército en “misión humanitaria” a Afganistán y a Haití, por qué no se hace lo mismo para socorrer a las personas que son abandonadas a su suerte por Mohamed VI? ¿Por qué, en lugar de enviar a los “sin papeles” a Marruecos, no los deportan a Guantánamo, total...? Lo importante para Alemán no es la modificación de la Ley de Extranjería del PP, la cual vulnera derechos fundamentales de las personas y que fue recurrida por su partido cuando estaba en la oposición, sino la creación de un foro donde se pueda discutir abiertamente "cualquier propuesta, la que sea, como que el Partido Popular plantee el uso de la Armada". (sic).
Adán Martín, Presidente del Gobierno de Canarias, cómplice con su silencio del genocidio del pueblo saharaui, admite que gracias a sus gestiones Mohamed VI ha desplazado a más de 3.000 policías a la frontera y poco le importa, siempre que se reduzca el número de pateras que lleguen a Canarias, si Marruecos los utiliza para asesinar inmigrantes en la valla o para trasladarlos a morir al Sahara invadido. Su “solidaridad” se limita a cumplir con el Psoe, su nuevo socio de gobierno, encarcelando a los 87 inmigrantes procedentes de los atestados centros peninsulares en el infrautilizado Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Hoya Fría. Así y todo, ante tal “avalancha” de negros pobres, Ángel Llanos, consejero de Relaciones Institucionales del Cabildo de Tenerife y secretario general del PP en Tenerife ha puesto el grito en el cielo descubriendo así su acentuado “miedo a los pobres”.
Las que también callan son Las Cámaras de Comercio y las asociaciones empresariales que llevan años manteniendo excelentes relaciones con la criminal monarquía, con el Sahara como escenario de comunes actuaciones. Miembros de estas organizaciones como el presidente de la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife o el presidente de la patronal de la construcción (Fepeco) han capitaneado furibundas campañas contra el democrático gobierno bolivariano, sin embargo, los crímenes del gobierno marroquí no merecen siquiera una nota de protesta por su parte. Tampoco está por esa labor Rodolfo Núñez, presidente de Cajacanarias y de Binter la compañía aérea que viaja al Aaiún “sin papeles” de los saharauis. Demócratas de pacotilla, negociantes sin escrúpulos.
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