
Javier Jiménez* / (Diagonal nº 12).- El proyecto de ampliación del puerto de Granadilla, lanzado a bombo y platillo por las autoridades políticas y económicas de Tenerife, ha sido desautorizado por toda clase de informes ambientales y técnicos.
La Comisión Europea lo rechazó en 2004 por infringir una directiva, mientras sus defensores aseguran que será la palanca impulsora de la economía y el bienestar en Canarias. Sus detractores, silenciados por los medios locales, se preguntan qué necesidades reales cubre un proyecto que amenaza 10.000 puestos de trabajo del actual puerto, que se encuentra además infrautilizado.
El proyecto del Puerto Industrial de Granadilla se extiende sobre 6 kilómetros de costa virgen del sur de Tenerife y es tan sólo el principio de una planificación ultradesarrollista basada en un crecimiento indiscriminado que pretende convertir la isla en el Singapur del Atlántico, según palabras del Consejero de Economía y Hacienda del Gobierno de Canarias, J. C. Mauricio.
De ser así, Tenerife (con más de 2.000 kilómetros cuadrados), con la misma densidad demográfica que Singapur (683 kilómetros cuadrados), tendría 12 millones de habitantes: 15 veces su población actual.
Desde hace años, distintos sectores empresariales y administraciones políticas han reclamado la necesidad de este puerto como motor económico prioritario para la isla, argumentando, por un lado, que el actual puerto de la capital, Santa Cruz, está saturado y no admite ampliaciones, y, por otra, que el nuevo puerto está llamado a convertirse en la plataforma intercontinental que relanzará la economía canaria.
Incluso se ha llegado a declarar su construcción como de interés público de primer orden... ( Leer más [+]
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*Javier Jiménez es periodista y miembro de Ben Magec-Ecologistas en Acción de Canarias.
