Los medios de comunicación, en especial aquellos que usan de la imagen como mejor oferta, nos están acostumbrando a las imágenes de muerte, muertos que la mayoría de las veces son de otros, lejos de nuestra sosegada existencia rara vez salpicada por pequeños sustos.
Desde que Estados Unidos, Gran Bretaña y el Estado Español decidiesen unilateralmente declarar la guerra a Irak estas imágenes son servidas con puntualidad atosigante en todos nuestros noticiarios.
Los muertos casi siempre son de otros, en este caso casi siempre son iraquíes y casi siempre civiles. Esta particularidad es la tónica constante de la nuevas guerras, las guerras del uranio empobrecido, el embargo de alimentos y medicinas, la democratización de pueblos enteros o la cristianización de hace muchos siglos y sus sagradas cruzadas.
Más de una vez he mostrado mi postura personal contra la política terrorista de estos grandes estados que hacen y deshacen a su antojo y a favor de los intereses capitalistas de sus industrias armamentísticas y del llamado, en este caso, oro negro.
Estados Unidos, Gran Bretaña, Japón, Rusia, Alemania, Canadá y el Estado Francés son los países interesados en la guerra, sus industrias armamentísticas así lo necesitan y ellos son generosos con quienes pagan sus campañas electorales o llenan sus arcas del tesoro.
Si nos atenemos a las cifras oficiales, solo aquellas que son declaradas, el mundo gasto en el 2.003 la cantidad de 900 mil millones de dólares en equipos militares de los cuales más de la mitad corresponde a Estados Unidos. Anteriores a la guerra de Irak
Según un informe de Amnistía Internacional el 84% de las exportaciones mundiales de armas lo hacen los países englobados en el G-8. Exportaciones oficiales.
La ayuda que estos, los países del G-8, dicen o declaran dedicar al desarrollo de los países más pobres se cifra en 1 dólar de ayuda por 25 dólares en armas. países como Birmania, Turquía, Arabia Saudi, Israel, Nigeria, Congo, Colombia, Guatemala o Etiopia son sus mejores clientes. Es fácil imaginar quienes van a ser las victimas de sus compras.
La violación de los Derechos Humanos en muchos de ellos no son obstáculo alguno para vetar tan fructífera industria. La ley que prohíbe la venta a países cuyos Derechos Humanos no son respetados y repetidamente vulnerada por todos ellos que no dudan en saltarse sus propios embargos o un mejor precio.
Si nos atenemos al titulo principal del presente articulo de opinión y nos fijamos solo en los muertos los cuales rara vez son contabilizados entre los países exportadores de armas, son mucho mas difíciles de encontrar entre los allegados al poder de aquellos que deciden declarar o perpetuar las guerras volverán a perseguirnos sus imágenes.
La venta de armas ligeras deja un saldo de 500.000 personas muertas al año 26 millones desde el final de la II Guerra Mundial de un total de 30 millones de muertos en conflictos bélicos. Esto nos hace pensar en muertes derivadas de enfrentamientos directos, guerra de guerrillas, limpiezas étnicas, batallones de castigo, escuadrones de muerte, estos muertos rara vez salpican las imágenes de nuestras sobremesas. Son guerras civiles no declaradas.
Las muertes que venden son aquellas que derivan de una acción kamikaze o inmoladora o de un atentado terrorista que explota en mil pedazos y deja generosos rastros de muerte y sangre. Un solo día en Irak deja más muertos que los atentados de Londres, una semana muchos más que los muertos en Madrid.
Los muertos son de otros y Estados Unidos lo sabe y prohíbe la imagen de sus muertos en batalla. El poder sabe que la ignorancia del pueblo es su mejor baza y por ello paga generosamente a los medios de comunicación de mayor tirada con subvenciones, anuncios o ayudas a fondo perdido.
El llamado Cuarto Poder y constituido por la prensa y los medios de comunicación esta forzando, aunado con el Quinto Poder, el económico, a los poderes tradicionales legislativo, ejecutivo y judicial a bailar al son de sus editoriales.
Las noticias solo lo son si ellos deciden publicarlas o darles forma y solo lo harán si el poder económico lo considera oportuno, si le es rentable a sus intereses.
Los Bush, Blair, Zapatero, Putin, Chirac, Koizumi, Jean Chrétien, la suma de todos ellos o cualquiera no son o hacen nada sin el consentimiento del poder económico o la bendición de la prensa, son meros títeres a sus ordenes.
Ninguno de ellos lucirá un traje negro por el luto de familiares o allegados, ninguno de ellos buscara en la lista de muertos diarios un nombre conocido, ninguno buscara un rostro conocido entre los muertos que todos los días nos recuerdan nuestra desidia y nuestra apatía.
Recuerdo una conversación en torno al 11M, el atentado que sacudió la conciencia de muchos españoles y europeos, y sus victimas, las llamadas victimas del terrorismo, y lo cruel de las imágenes ofrecidas por la televisión, imágenes que fueron escondidas en los atentados de Londres, frente a esas mismas imágenes que nos llegan desde Irak. Es que todos tenemos alguien en Madrid fue la justificación a su congoja. La hipocresía de su dolor.
Esta claro que los muertos si son de otros nos duelen mucho menos.
Estamos justificando el mayor de los terrores, el del estado y sus medios de represión, para combatir lo que llaman terrorismo. Estamos justificando guerras santas contra países poseedores “de armas de destrucción masiva” o “no democráticos” por los países que las fabrican y venden, por los países que las han utilizado históricamente, por los países menos democráticos existentes.
¿Hasta cuando?
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Fuente: Viejos Blues
