
El 25 de julio de 1980, en una huelga convocada por la Coordinadora de Estibadores Postuarios en reivindicación de un convenio colectivo digno, fue atropellada mortalmente Belén María Sánchez Ojeda.
Hija de un estibador de Las Palmas, y contando con sólo 16 años, perdió la vida en defensa de los derechos de la clase trabajadora canaria cuando apoyaba esa mañana un piquete dentro del recinto portuario. Esa misma tarde, se llevó a cabo una reunión de todos los sindicatos y partidos políticos en el salón de reuniones de las oficinas portuarias. En dicha reunión, y a propuesta de un independentista canario, se acordó que los restos mortales de la joven, la capilla ardiente, se instalara en el mismo edificio de las oficinas de trabajos portuarios, y de allí salió la gran manifestación de duelo (unas cinco mil personas) que acompañaron los restos mortales de la difunta Belen Maria hasta el cementerio de San Lázaro.
Con motivo de cumplirse este año el veinticinco aniversario de la muerte de Belén María, en el transcurso de una manifestación en defensa del trabajo de los estibadores portuarios, todos los puertos de Canarias pararon cinco minutos a las once de la mañana del lunes 25 de julio. El puerto de Las Palmas de Gran Canaria paró durante todo el día.
Estos son los actos previstos:
