Revista El Siglo. Con verbo ácido y corrosivo, arenga a las huestes de la derecha extrema a vilipendiar con la misma voracidad al Gobierno, metiéndoles el miedo en el cuerpo y convenciéndoles de que el país va camino de la desintegración. Federico Jiménez Losantos, el periodista más controvertido y provocador de la prensa española, se ha erigido, desde que el PSOE ganara las elecciones, en el gran ‘pope’ del PP más conservador; dirigentes y simpatizantes se rinden a sus proclamas con una mezcla de admiración, respeto y temor. Y la Iglesia, en su particular batalla contra Zapatero, le deja hacer.
Resulta paradójico que un periodista como Federico Jiménez Losantos, pepero confeso y ultraliberal hasta la médula a pesar de su pasado maoísta, ataque con tanta saña al Gobierno del PSOE sin concederle un mínimo reconocimiento. Al fin y al cabo, el triunfo electoral socialista le ha granjeado mayor popularidad y liderazgo entre la derecha extrema que cada mañana se asoma a su programa de la COPE (La mañana) para recibir su dosis diaria de encendidas proclamas contra los “izquierdistas” que tomaron el poder el 14-M: según el Estudio General de Medios, son 1,4 millones de oyentes.
Porque si algo sabe hacer Don Federico –así le llaman sus colaboradores en antena– es predicar la doctrina que más gusta a sus fieles seguidores; aquellos españoles pertenecientes a la derecha extrema insatisfechos con la moderación de los llamados mari complejines instalados en la oposición –ver el término en “Diccionario del agravio”–.
La mañana de la COPE no es apta para oídos sensibles ni mentes moderadas. Las soflamas que con ardoroso ímpetu emite desde la emisora de los obispos no son precisamente piadosas con el “enemigo” a batir, léase los izquierdistas, comunistas, separatistas y polanquistas que poco menos están abocando al país y al orden constitucional a la desaparición.
Sobre los terribles atentados de Madrid ha dicho que se prepararon “para quitar al PP del poder y llevar al PSOE para cambiar toda la política española”, o que fue “un golpe de Estado antidemocrático”, o que fue culpa de la Guardia Civil, de los mineros asturianos y de los servicios secretos marroquíes. También ha asegurado que los socialistas “matones” rodearon las sedes del PP la jornada de reflexión “en lo más parecido que hemos visto a un golpe de Estado desde el 23-F”; y que la intervención de Pilar Manjón, portavoz de la Asociación de Víctimas del 11-M, en la comisión de investigación, “fue un espectáculo lamentable”.
Para criticar la reforma de los estatutos y el plan Ibarretxe también tiene recursos. Del catalán dice que “ZP quiere generalizar la fórmula anticonstitucional de Maragall –a quien también llama Maragalleche– porque todo está subordinado al apaño de éste y ERC” desde que el líder socialista llegara al poder. Sobre el debate del proyecto de reforma presentado la pasada semana por el lehendakari asegura que fue “el entierro anticipado” de España[...] Leer más haciendo clic aquí
Publicado en la revista El Siglo Nº 635 - 7 de febrero de 2005.
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